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La meta de Zenarruza y Pimentel

Hace ya algunos años, Obras Basket nutre su semillero de inferiores con el plan de reclutamiento. Esta vez, cruzó la Cordillera de los Andes y también enfocó con objetivo al noroeste. Para esta temporada arribaron dos jugadores U17 y serán parte de la institución. Ellos son el centro de 2,00m. Matías Zenarruza, proveniente de San Salvador de Jujuy, y el escolta de 1,93m. Álvaro Pimentel, de Chile.

Pronto a cumplir los 16 años, Zenarruza comentó su comienzo en el Club Social Sirio Libanesa y cómo no encontrar talle de botines de fútbol, lo llevó a probar suerte con el básquet. Mientras que Pimentel contó su experiencia en la selección de su país y sus características de juego.

-¿Cómo fueron sus primeros pasos dentro del básquet?
Matías Zenarruza: -Jugaba en un club muy chico. Es un edificio que tiene su cancha en planta alta y el básquet la comparte con el voley. Para que te des una idea, el miniestadio parece de la NBA. Ahora está arreglada y quedó linda. Empecé a jugar a dos años y porque no conseguí botines de fútbol, pero sí zapatillas de tenis y estuve a punto de arrancar, porque todos mis amigos jugaban. No me gustó porque es muy individual. Entonces, amigos de mi mamá le dijeron que fuera a probar con el básquet, más que nada por la altura.
Álvaro Pimentel: -Mi padre jugó en Ecuador, es de allá, y desde muy pequeño me introdujo en el básquet. Él me incentivó para mejorar en este deporte. Yo jugué en mi ciudad natal Los Ángeles, después me fui más al sur como reclutado a Club Deportivo Valdivia. Estaba una semana, y luego visitaba a mi familia.

-¿Que te cautivó del básquet?
MZ: -Mi entrenador Pol. Por ahí si hubiera conseguido botines de fútbol, hoy estaría entrenando en River, enfrente del club. Estuve tres o cuatro meses en la cuerda floja con el básquet. Yo sentía que la gente esperaba mucho por mi altura. Cuando era más chico me costaba coordinar mi cuerpo y regular la fuerza. Pero este profesor me cambió totalmente la cabeza. Creyó en mí, fue uno de los primeros. Me exigió de una manera distinta. Me explicó y ayudó muchísimo. Tuve partidos en los que me corrigió constantemente, los 40 minutos, pero cuando terminaron, me apartó y me explicó todo lo que él dijo durante el juego.

-¿Dónde te sentís cómodo durante el juego? ¿Y con qué cualidades te encontraste?
AP: -Me gusta mucho el 1×1. Saca lo mejor de mí tanto en ataque como defensa. Porque en esa situación ya no hay nadie que te ayude, sos vos con tus propios recursos y en el fondo tenés que aprender a atacar y defender. Y en lo que respecta a posición, me siento muy cómodo como escolta, pero puedo jugar de alero. En este equipo de Liga de Desarrollo me encontré con jugadores de mucho potencial, y cada uno tiene sus características muy marcadas. En los jugadores más grandes, me encontré con un Valussi muy atlético, Cocha un gran lanzador y Barbotti que es sumamente físico, ellos tres le dan un liderazgo al equipo y hay mucho que aprender.

-¿Cómo viene la adaptación?
MZ: -Yo jugaba al básquet para divertirme, me llamaron para la pre-selección argentina y supongo que fue lo que produjo que hoy esté acá. Es dura la adaptación, pero a medida que pasen los días se hará más fácil y llevadera. Lo difícil es salir de tu propia casa. Tu mamá te lava la ropa, te hace la comida, y de repente, tenés que hacerte todo vos.
AP: -Desde lo basquetbolístico no me costó la adaptación y en mi estadía fui agarrándole la mano, en dónde comer, lavar la ropa. Los primeros días me costó el calor de acá, acostumbrado al frío de Valdivia. Conocí los alrededores, me encontré con un amigo que conocí acá, ya me desenvuelvo bien con el transporte público, hasta compré mi tarjeta SUBE -se ríen-.

-¿Cuáles son sus metas dentro del club?
MZ: -Mi objetivo es de a poco ponerme en forma para afrontar las competencias que tenemos por delante. La invitación para venir acá nos tomó gratamente por sorpresa y fue una decisión complicada, pero es el esfuerzo que necesitó para alcanzar los sueños. Me gustaría el día de mañana formar parte de la liga de España.
AP: -Es mi primera experiencia dentro de un club en Argentina, pero desde hace tres años vengo a participar de algunos campus. Hace poco, en diciembre, asistí al campus de Obras, me presentaron esta oportunidad de pertenecer y no lo pensé dos veces. Si venís a un club tan grande como Obras, mi expectativa está en llegar a ser profesional. Es lo que todo jugador de categorías menores desea. Cuando me dijeron que sería parte del club, para mí fue un sueño hecho realidad. En Chile fui selección, entonces pensé que podía llegar a algo más, no sólo conformarme con la competencia de mi país. Y al presentarse esta oportunidad tan grande, con una buena estructura, siempre con excelente jugadores, yo pensé ‘van a sacar lo mejor de mí y debo cambiar un poco de aire’.

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