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Fabio Sirolli, un histórico de Obras

Del otro lado del teléfono se escucha como Valentino, de un año y cuatro meses, se conecta con su papá y juega. Quiere su atención. Fabio Sirolli contesta las preguntas sobre la actualidad de Obras Rugby y, al mismo tiempo, desea que la adolescencia de su hijo llegue a ser como la suya, como cuando formaba parte de la camada ’82 de juveniles, una de las mejores de la historia aurinegra. «El club significa muchísimo para mí. Me gustaría que mi hijo algún día pueda hacer el camino que hice yo. Ojalá que pueda aprender los valores de la vida a partir del deporte», pide el hooker de 34 años.

-Se nota que tenés un sentido de pertenencia fuerte con Obras.
-Es que para mí el club es muy importante, sobre todo cuando era chico e iba a jugar y a estar con amigos. Después eso se traducía en la cancha, donde éramos como hermanos. Esa camada ya venía jugando junta varios años y yo me sumé en menores de 17. Me recibieron bárbaro y les tomé mucho cariño a todos.

-¿Cuándo llegaste a Obras?
-Empecé a jugar en el ’99, en esa época todavía en Libertador. La verdad que era una muy buena camada de juveniles, había grandes jugadores. Muchos de esos chicos después pasaron a otros clubes y otros dejaron de jugar por esas cosas de la vida. Después me fui y volví dos veces por cuestiones laborales, así que mi carrera fue media en cuotas, pero siempre con la amarilla y negra puesta. La camiseta la llevamos en el corazón, forma parte de la familia.

-Te llevo a la actualidad. ¿Cómo lo ves al equipo en estas primeras fechas de la Reubicación del Grupo IV?
-Bien, mucho mejor. Como en todo deporte de equipo, la cabeza influye mucho. Estamos con más confianza que en la primera ronda. Siempre somos un equipo en formación, porque constantemente renovamos el Plantel Superior por el paso de las camadas y la gente que deja de jugar. Creo que tenemos individualidades de buena calidad que a la orden del equipo están empezando a congeniar para ganar solidez. Me gusta el grupo de este año.

¿Qué cambió para tener este progreso?
-Es una conjunción de cosas. El compromiso de los jugadores cambió. Los entrenamientos se hacen divertidos y esto se nota. Y aparte, el nuevo staff técnico empezó a encontrar el equipo luego de un semestre de adaptación. Cuando empezás a ganar partidos te contagiás. Una cadena de victorias llama a más victorias.

-¿Para qué están este semestre?
-Me parece que estamos para pelear el ascenso al Grupo III. Sinceramente te digo que deberíamos ascender. Es una presión que tenemos siempre, queremos pelear por eso cada año que jugamos. A mi manera de ver el rugby tenemos grandes chances.