Club Obras Sanitarias

Sevi, la cocinera

En el comedor del club trabaja una mujer que es mucho más que la cocinera de Obras Sanitarias. Mientras alimenta a las más de 400 personas que tiene la institución entre jugadores de básquet e Instituto, Sevilda del Valle Segovia hace las veces de mamá.

Nació en Catamarca y llegó al club hace 22 años. Empezó limpiando en el vestuario bajo pileta, luego pasó al viejo quincho y más tarde se trasladó a trabajar en el colegio. Pero el desafío grande llegó tiempo después, cuando le ofrecieron cocinar para los jugadores de básquetbol: “Pensaba que iba a hacer difícil, pero me animé. En principio eran 15 chicos. Entre ellos pasaron Titi Cortés, Alejandro Alloatti y Juan Gutiérrez, entre otros tantos”.

Sevi, como todos la conocemos, es mucho más que una cocinera. Transmite alegría, paz y tranquilidad. “Me acuerdo cuando Titi Cortés me contaba sus cosas, sus problemas, yo siempre le presté mi oído e intentaba ayudarlo en todo lo que podía. Estaba solo en Buenos Aires y era muy chico”, cuenta con nostalgia.

La misma relación tuvo con Pipa Gutiérrez, con quien tiene una anécdota muy especial. “A Juan también lo vi crecer. Es más, tengo guardadas sus carpetas de cuando iba a la escuela, las conservo con mucha emoción y alegría. Verlo de nuevo en el club ya hecho un hombre me llena de orgullo”, afirma.

El cariño de Pipa es recíproco: “Para los jugadores reclutados es muy importante crear un vínculo con gente como Sevi. En su momento yo lo fui y sentí a su familia como mía. Fue mamá para mí”.

A la hora de hablar de Obras dibuja una sonrisa. “Desde el primer día que entré me trataron con el mayor respeto. Estoy muy contenta de pertenecer a esta institución y no tengo más que palabras de agradecimiento”, comenta. Sevilda está casada y tiene cuatro hijos, de los cuales tres, Walter, Sandra y Zunilda son parte de la familia de Obras.

Mientras sus comensales aumentaron de 15 a más de 400, con la incorporación de los chicos del Instituto Obras, ella sueña con que su legado se traslade de generación en generación. “El día que me jubile me gustaría que mis hijas continúen con mi trabajo”, dice.

Una historia cargada de vivencias, emociones y sabores. La historia de Sevi, heroína anónima del mundo Obras.