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Pablo Prigioni pasó por Obras

El inoxidable Pablo Prigioni sale del gimnasio aledaño al estadio de Obras y sorprende a todos. Por ahí están algunos chicos del Minibásquet del club. Lo miran asombrados y le piden una foto que quedará entre sus mejores recuerdos. Para el base cordobés también es especial porque vuelve a pisar el club después 18 años, ya que jugó con la camiseta aurinegra la temporada 98-99 de la Liga Nacional.

Mientras se prepara para una nueva temporada de la NBA que lo tendrá nuevamente jugando para Houston Rockets con 39 años, el medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 habla de todo: su paso por Obras, el presente de la Liga Nacional, su retorno a Texas y la selección argentina.

-Y un día volviste a Obras.
-Así es. Jugué hace mucho acá (se ríe). Primero le quiero agradecer al club por haberme prestado las instalaciones para entrenar, ya que estoy pasando unos días aquí. Siempre uno intenta trabajar para estar en forma de cara a la temporada que se viene. Hacía mucho que no venía. Volver a un lugar donde jugaste te trae recuerdos muy lindos.

-Encontrás muchas diferencias, ¿no?
-Me mostraron un poco los arreglos en la cancha. Me acuerdo que cuando yo jugaba el parquet estaba en otra dirección, colocado de otra manera (en sentido a Libertador). Además, hoy los vestuarios son muy distintos. No me encontraba mucho porque las cosas están muy cambiadas. Pero hay recuerdos lindos.

-¿Desde lo afectivo también te quedaron cosas? Recién veía el abrazo que te dabas con Diego Ricci.
-Hacía mil años que no lo veía a Diego. Creo que me fui y no lo vi más, así que hará 20 años más o menos. Es lo que tiene esto de volver, te encontrás con amigos. Mucha gente con la que compartiste un montón de cosas, sobre todo cuando me tocó empezar en esto del básquet. Son cosas que te marcan.

-¿Qué te parece el cambio de imagen del club?
-Está bueno. No es solo Obras, hay otros clubes que también lo hacen. Deberían hacerlos todos. La Liga intenta dar pasos adelante en la imagen y la infraestructura. Que la Liga evolucione en esas cosas y en muchas otras más se ve con buenos ojos.

-¿Qué análisis hacés de la Liga Nacional en general?
-Este año la pude ver un poco más. El streaming ayuda para los que estamos viviendo en el exterior. Se pueden seguir muchos partidos. La verdad que hace unos años conocía más a los jugadores mayores por haberlos enfrentado en algún momento cuando era joven, pero había muchos otros que no tenía idea de como jugaban. De a poco eso va cambiando. La Liga tiene un buen nivel, pero con margen de mejora. Vamos a ver como se da esta nueva edición que está a punto de empezar.

-Te meto en tu presente. ¿Por qué tomaste la decisión de volver a Houston?
-En Houston había estado poco tiempo pero fue muy bueno. Jugué bastante y llegamos a la final de la Conferencia Oeste hace dos años. Me fui de ahí sin ganas, porque la idea era quedarme. Pero bueno, no se dio y ahí surgió lo de los Clippers. Y ahora se presentó la chance de volver, así que no me desagradó para nada. De todas maneras valoraba muy bien las opciones de los dos equipos. Al final, por pequeños detalles, decidí volver a Houston. Ahora ya estamos con la cabeza puesta en lo que va a hacer la pretemporada.

-¿Será tu último año o querés seguir?
-Hace unos años que vengo pensando que siempre es la último (se ríe). Tengo otra vez este mismo pensamiento, que es muy probable que sea el último. Lo afronto de esa manera e intento construir la temporada entrenamiento a entrenamiento, partido a partido y día a día, y así la voy llevando. A medida que uno se va haciendo mayor se hace cada vez más pesado y difícil. Hay que aguantar temporadas duras y largas, con muchos viajes y partidos, no es fácil. Entonces intento centrarme en el hoy.

-¿Qué te pareció la participación de la selección en Río y qué sentiste con el retiro de Ginóbili y Nocioni?
-Es triste cuando jugadores dejan el equipo, pero es la ley de la vida. Es algo que pasó y que seguirá pasando. Estoy feliz por ellos porque pudieron jugar un torneo más, nada menos que un Juego Olímpico. Jugaron en buen nivel, se divirtieron y compitieron. Creo que más no se puede pedir. Me parece que el equipo no tiene el potencial que tenía hace unos años para pelear una medalla con garantías serias de poder conseguirla. Seguramente ellos lo sabían. Pero, aun así, pienso que dieron lo máximo y jugaron a un altísimo nivel todos. El futuro lo veo con optimismo. Hay una generación que viene que puede explotar y también ofrecer un nivel muy alto.

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