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La autocrítica de Betania Lozano

El paso de Betania Lozano por el Sudamericano Sub 20 de Barrancabermeja, Colombia, estuvo cargado de distintas sensaciones a lo largo de la competencia. Luego de las primeras seis rondas, ganándole en el medio a jugadoras candidatas al títuto, la representante aurinegra se perfilaba para ocupar un lugar en el podio, pero un empate y una derrota en la séptima y octava ronda le quitó la ilusión. Al final, se tuvo que conformar con un cuarto puesto.

Más allá de haber caído en el final, el papel de Lozano fue muy meritorio, teniendo en cuenta las rivales y la enorme calidad del torneo. Ella lo sabe pero, a la vez, el sabor amargo por haber estado tan cerca de una medalla aún no desaparece y la hace disparar una fuerte autocrítica.

-Contame un poco como fue tu experiencia en el torneo.
-Y, te diría que áspera. Siempre evalúo mi rendimiento deportivo antes que todo. Te mentiría si te dijera que estoy conforme con mi rendimiento. Aspiré desde un primer momento a un podio, y haberle ganado en el camino a las preclasificadas dos y tres y después quedarme afuera fue muy fuerte para mí. No hay un día que no deje de pensar en eso.

-En la primera parte de torneo estabas perfilada para lograr un podio. ¿Qué crées que te pasó en la etapa decisiva?
-Sí, faltaban dos rondas y me perfilaba para asegurarme la medalla de plata. En la octava me tocó contra una colombiana inferior (María Paula Hernández Fonseca) en comparación al nivel de partidas que venía haciendo. Creo que en esa partida yo estaba mejor, aunque debo admitir que no la analicé a fondo porque todavía me duele recordar como arruiné una posición. Creo que me confié de esa posición, de poco tiempo de juego de mi rival, de su cara de nerviosismo, de todo… Y cuando quise darme cuenta pasaron dos jugadas y yo estaba inferior por todos lados, sin manera de contraatacar. A los 15 minutos de perder recibí un mensaje de mi papá, que me estaba viendo en vivo, diciéndome que estaba triste como yo. No existen los consuelos ni las palabras de aliento de nadie en ese momento.

-¿Qué rescatás de positivo de este torneo? Más allá de lo que contás, la sensación es que hiciste un buen papel.
-Mucha gente me dice lo mismo. Si considero que quedé en el mismo puesto de mi preclasificación y no bajé el ranking ELO, el rendimiento se puede analizar como autosuficiente. Quizás, yo soy demasiado autocrítica y competitiva y voy a repetir que estaba para cosas mayores. Este torneo tiene un montón de cosas para analizar: las partidas, la alimentación, el descanso, mi ausencia o no preparación en cada partida y mi autoestima, entre otras cosas. A nivel general, rescato el hecho de que la Federación Argentina de Ajedrez me haya apoyado al igual que Obras. Agradezco el apoyo de mi familia, que se enteró cuatro días antes que viajaba y que no estaría en casa por nueve días, y a mi profesor, quien hizo que lo poco que estudié no fuera en vano. Su mano se notó en mi juego. Creo que esos son aspectos esenciales para poder irse y volver en paz.

-¿Esta experiencia te pudo haber servido como una «inversión» para el futuro? Ese parece otro aspecto positivo, no hay que olvidar que jugaste un torneo muy duro.
-Sí, puede ser. Es mi último año en la categoría Sub 20 y debía intentar. Es un golpe de motivación raro, pero creo que este resultado me ayudó a intentar buscar el título de Maestra FIDE por el camino difícil. Si salía segunda o tercera lo obtenía directamente, pero ahora debo subir 80 puntos en mi ranking para conseguirlo. Espero poder seguir estudiando y jugando para lograrlo antes de fin de año. Es un objetivo a largo plazo.

-Teniendo en cuenta que es tu último año como Sub 20, ¿Cómo te ves para encarar la transición hacia e ámbito de los mayores?
-No creo que me cueste tanto. Pasa que el ambiente femenino es muy reducido, y desde los 15 o 16 años ya nos conocemos todas. Quizás, lo que más me cueste sea seleccionar torneos y prepararme para ellos.