Club Obras Sanitarias

La experiencia olímpica de Krukower

g_krukowerclub_615x400

En el día que la “Peque” Paula Pareto se consagró campeona olímpica en Río 2016, Daniela Krukower, otra histórica judoca argentina, con participaciones en Sidney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008, contó cuales son las sensaciones que recorren al deportista a la hora de participar del desafío más importante de su vida.

-¿Qué significa ser olímpico?
-Las sensaciones son mixtas, porque imaginate que uno tiene como sueño estar arriba del tatami (zona de lucha) y de participar de un evento que significa muchísimo para el deportista amateur. Por un lado tenés todas esas emociones, y por el otro tenés que mantenerte calmo. Estás como en una pelea interna de control de ansiedad. Tener autocontrol es fundamental. Pero las sensaciones son maravillosas. Una trata de disfrutar cada momento porque sabe que es único.

-Me imagino que también se disfruta del contexto. Esto de convivir con deportistas de todo el mundo no se da todos los días. ¿Te cruzaste con estrellas?
-Una disfruta y se despeja todo lo que puede, sin salir demasiado de la concentración. Me he cruzado con muchos. Si están en la Villa te los encontrás. Por ejemplo, lo vi a Rafa Nadal y a Kobe Bryant. También lo fui a ver jugar a Carlos Moyá. Varios atletas de esa índole. Es muy emocionante todo. A la vez, hay muchos deportistas que eligen no estar en la Villa para no ser asediados y tener que sacarse fotos. Pero yo me mantenía muy tranquila, al margen, paseaba, me alejaba y me juntaba a tomar mate con gente que tenía la misma onda que yo. Lo lindo es que te podés cruzar con gente que no es de tu deporte, ahí donde está el cambio. Compartís cosas también con otros argentinos. Eso es muy lindo.

-¿Hay algún recuerdo que atesores de manera especial?
-Creo que Sidney 2000, que fue mi primer Juego Olímpico, fue muy especial. Me agasajaron de una manera excepcional, porque en Australia viven amigos míos y de mis hermanos. Me sentí como en casa. Fue una lucha muy fuerte después de haber representado a Israel hacerlo por Argentina. Cambié de nacionalidad, de país y de compañeros. Fue una emoción muy grande estar con la bandera de Argentina. Todo lo que pasé lo hizo aún más importante. Estaba con una lesión en la rodilla que tenía que sobrepasar. Ese fue el Juego Olímpico que más me emocionó, desde la ceremonia de apertura hasta el último instante en la Villa.

Antes de la consagración de Pareto, Krukower pintaba el panorama de los argentinos y era optimista. “Los veo muy bien. Creo que ambos tienen un sorteo accesible, al menos la primera lucha de (Emmanuel) Lucenti. Pero bueno, se trata de los Juegos Olímpicos y uno se tiene que levantar bien ese día. Y además hay que tener algo de suerte, así que desde acá les deseo lo mejor a los dos. Vamos a estar acompañándolos”.

Todo lo que marca la experimentada judoca lo tuvo Pareto hoy, una vez más. Otra gran alegría para el país de la mano del judo.